Bienvenidos al registro de la vida insignificante de una pobre pendeja de 21, cagada por un elefante. Si algo se acerca a cosas que estén viviendo, me escriben y tomamos una chela brindando por los cachetazos de la vida. Salú!

lunes, 9 de marzo de 2015




Esa sensación. Esa puta sensación de sentirte absolutamente incomprendida en todo el universo. De sentir la soledad más intensa comiéndote los huesos. Millones de dedos, manos y brazos que solo surgen para señalar cada error, aplaudir cada fracaso y mostrar un pulgar hacia abajo frente a cada intento de progreso. Poco importa cuando tanta oscuridad viene de gente que no aporta a tu vida. Pero ahí radica el problema. Uno aprende a hacerse fuerte frente a lo que el mundo tenga para decir sobre vos. Pero cuando ese mundo está compuesto por las personas que en teoría deberían ser quienes te apoyan, el dolor se hace invencible. 


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